Dos de Mayo

Noticiero Bilbaino, 3 de mayo de 1892

Con la misma o mayor brillantez que otros años se ha celebrado en éste en Bilbao la fiesta del Dos de Mayo para conmemorar el 18° aniversario de la liberacion del sitio que sufrió esta villa en 1874.

A las diez salió de la Casa Consistorial la procesion civico-religiosa, que resultó solemne.

Componian la comitiva, aun más numerosa que otros años, el Excmo. Ayuntamiento en corporacion, con maceros y clarines, el gobemador militar, representantes de todas las corporaciones y centros oficiales, jefes y oficiales de todos los cuerpos é institutos de la guarnicion y de la Armada, la junta directiva y socios de El Sitio, numerosos individuos que pertenecieron al batallon de Auxiliares, los cuales ostentaban la gorra de uniforme, periodistas de la localidad y otras personas que se asociaron á la manifestacion.

Iba tambien el señor comandante de Marina.

Los concejales que asistieron fueron al Sindico Sr. Rasche, los tenientes alcaldes señores Rochelt, Leon, Ozaola y Olloqui, el segundo síndico Sr. Larrañaga y los concejales señores Aréizaga, Elejalde, Undabarrena, Montejo, Murga, Bilbao, Videa y Calderon, y el secretario Sr. Ortiz de Viñaspre.

La comitiva, que iba presidida por el señor alcalde de Bilbao, D. Gregorio de la Revilla, recorrió las calles de la Sendeja, Arenal, Boulevard, Bidebarrieta, Victor y Sombrereria, dirigiendose al campo santo de Mallona.

Dichas calles, ocupadas por un inmenso gentio, estaban engalanadas con banderolas y gallardetes, y los balcones con elegantes colgaduras.

Durante la carrera no cesó un momento el disparo de cohetes y chupinazos.

Llegada la comitiva al pié del panteón donde reposan los restos mortales de los que sucumbieron  en los dos últimos asedios que sufrió Bilbao, fueron depositadas tres hermosas coronas: una del ayuntamiento, otra de la sociedad El Sitio y otra del batallón de auxiliares.

La primera, conducida por cuatro cabos de la guardia municipal, estaba formada por pensamientos y tulipanes, y ostentaba la siguiente inscripcion en las cintas: El Ayuntamiento de Bilbao á los defensores de la invicta villa.

La segunda corona, que fué conducida en hombros de cuatro camareros de la patriótica sociedad El Sitio, era negra, con flores amarillas, y ostentaba esta inscripcion: La sociedad El Sitio á los mártires de la libertad.

Detrás de esta corona marchaba la junta directiva de El Sitio con su presidente señor Palacio (D. Cosme)

La tercera corona era de flores y cintas color lila, y ostentaba la siguiente dedicatoria: El batallon de auxiliares á sus compañeros de armas.

Llevaban esta corona los señores Pelaez, Acha (D. Tirso), Azcarreta y Arroyo. En representacion del batallón iban los señores Santa María, Aranguren y Lecea, oficiales que fueron del mismo.

Al pié mismo del panteon, el cura parroco de Santiago señor Prada, y clero adjunto, con asistencia de la capilla de dicha basílica, reforzada con algunos orfeonistas, rezó los responsos acostumbrados.

A continuacion el Alcalde Sr. Revilla, al depositar la corona del ayuntamiento, pronunció un breve y elocuente discurso dicienddo que aquel acto solemne se conmemoraba no solamente para enaltecer al valiente ejército y auxiliares, sino tambien para rendir un homenaje a los mártires de la libertad y a esta idea, que es la base de la prosperidad de los pueblos.

Añadió que la idea de la libertad se conservará siempre en el corazon de los liberales bilbainos, y terminó diciendo que cuando les falte el valor se lo darán sus hermanas, sus madres y sus mujeres.

El Sr. Revilla fué muy aplaudido.

A continuacion el señor Real de Asúa, segundo ayudante del batallon de auxiliares, dijo: En nombre del batallon de auxiliares deposito este humilde recuerdo á la memoria de los compañeros de armas.

El señor Palacio, con mucho calor y energia, manifestó que la Sociedad El Sitio tiene por lema conmemorar el 2 de Mayo la entrada en Bilbao del ejército libertador; que la comision y gran número de socios de la misma iban allí, no sólo para cumplir las prescripciones de su reglamento, sino también para demostrar que existe aún el amor a la libertad, y existirá siempre.

El dia, añade, en que este acto dejara de celebrarse, desgraciado del pueblo de Bilbao, que habría perdido su bienestar y su prosperidad.

Enseguida se puso en marcha la comitiva con direccion á la basílica de Santiago, donde se cantó un solemne Te-Deum, regresando despues á la nueva Casa Consistorial, donde se disolvió.

Amenizaron el acto las bandas de música de Santa Cecilia y del regimiento de Garellano.