La Plaza Vieja
La Plaza vieja ha sido el escenario de numerosos acontecimientos históricos desde la fundación de la Villa. Un primer núcleo urbano amurallado con sólo siete calles, un puente sobre la ría del Nervión, con una torre para defender el paso.
La Carta puebla de la Villa, del año 1300, que es como su partida de nacimiento, dice lo siguiente. «Sepan por esta carta cuantos la vieran y oyeran como yo, Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, (...) hago en Bilbao nueva población y villa, que llaman el puerto de Bilbao». Las embarcaciones llegaban hasta San Antón, frente a las murallas del asentamiento medieval. Una ciudad de comerciantes y navegantes, que desde esa fecha arrebató el comercio de la lana de Burgos a Donostia-San Sebastián.
En la Calle de los Francos o Artecalle, esquina a la Plaza vieja, se encontraba la Torre de Echebarría o Zubialdea, derribada en junio de 1866. Todo apunta a que era anterior a la fundación de la Villa en el año 1300, figurando en su escudo inicial, hasta que fue sustituida por la iglesia de San Antón. Por eso era también conocida como la Torre de Bilbao la Vieja.
La tradición, si no es que la historia aseguraba que allí moró el fundador de la villa Don Diego López de Haro, que entre sus muros se hospedaron Enrique IV y los Reyes Católicos, y también que había sido escenario de la defenestración del infante Don Juan de Aragón a manos del rey Pedro I el Cruel en 1358. Pocos años después, lo mismo sucedió con Juan de Abendaño, asesinado por Don Tello, Señor de Vizcaya.
Además de su valor histórico, el edificio también gozaba de gran valía artística y era el monumento más antiguo de Bilbao. Antonio de Trueba, cronista oficial del Señorío de Vizcaya, relató la historia de la torre y se opuso al su derribo en unos artículos publicados en el periódico EUSCALDUNA en 1866. Las gestiones de la Comisión de Monumentos de Bizkaia no tuvieron éxito, y fue derribada ese mismo año.
Posteriormente, en 1874, Trueba publicó un extenso artículo en La Ilustración Española y Americana, con el resultado de sus nuevas investigaciones. Con los datos obtenidos en diversos archivos, construyo la relación de sus propietarios y moradores. Un dibujo de Rochelt, basado en una fotografía anterior al derribo, acompaña al artículo. Bajo los arcos de la Torre trabajó el famoso barbero Pedro Batán.
Hoy en día la Plaza vieja, sin la Torre, el Ayuntamiento y el Puente viejo, es difícil de reconocer. Aunque se mantienen en su sitio los arcos tradicionales, está casi totalmente ocupada por el actual edificio del Mercado de la Ribera. En el escudo de Bilbao se mantiene la puente vieja y la iglesia de San Antón.
Como se puede ver en este grabado publicado en 1575, basado en un dibujo de 1544, la Plaza Vieja mantenía casi el mismo aspecto hasta 1860






